Ganas de dulce

Imagino que lo que me pasa a mi, también os pasa a vosotros, ¿verdad? Y es que hay días en los que las ganas de dulce me pueden. Después de analizar desde varios ángulos cómo superar esa necesidad, lo que he hecho ha sido elaborar un plan que me ayude a no sucumbir a la primera de cambio y poder planear con antelación algo dulce que me guste y que me pueda comer tranquila y sin sentirme culpable por ello. No es fácil, la verdad, ayer llevé a mi hija a comer un helado y fue una prueba de fuego para mi, al final pude superarla con nota gracias a mi plan. Ahora os explico en qué consiste.

La idea no es dejar de comer todo aquello que engorda, que contiene ingredientes y calorías vacías y que no alimenta. La idea es no hacerlo en nuestro día a día y dejar estas cosas para momentos puntuales o sustituirlas por alimentos que, además de contener una gran cantidad de vitaminas y nutrientes, también están buenísimos y nos ayudan a comer dulce y a la vez, sentirnos genial por ello. Porque lo que no funciona, al menos para mi, es tener ganas de algo y mirar para otro lado, como si eso no estuviera bien o esté prohibido.

He llegado a la conclusión de que no hay nada más sano que escucharse a uno mismo y darle al cuerpo lo que nos pide, eso sí, podemos hacerlo con cabeza y planeándolo bien de antemano, entonces convertimos ese antojo en algo bueno y en una oportunidad de darnos un capricho 🙂

Mi plan ha comenzado en estos días con ganitas de dulce, en los que he decidido que una o dos veces por semana me voy a preparar un desayuno especial. En mi caso, elijo la hora del desayuno porque es la comida del día que más me gusta, porque además tengo todo el día para quemar lo que me haya comido y también porque lo hago con mis hijas y me gusta que me vean prepararme comidas especiales, saludables, y disfrutar con ello.

El desayuno elegido ha sido un Porridge clásico pero con toques personales. Os dejo una foto y la receta que he preparado, pero antes os digo que ha sido UNA AUTÉNTICA DELICIA comerme este plato despacito y disfrutando desde la primera cucharada. ¡Ni todos los helados del mundo lo pueden superar!

Yo soy una enamorada de los desayunos ingleses, así que éste ha sido el primero de muchos otros que prepararé. Ahí va, espero que os guste.

INGREDIENTES:

  • Copos de avena integrales (más o menos tres cucharadas grandes)
  • Leche de almendras bio sin azúcar
  • frutas del bosque congeladas
  • Azúcar de coco bio
  • Semillas de lino y chía
  • Canela
  • Vainilla en polvo

Primero he dejado la avena en agua toda la noche para que se ablande y suelte en el agua parte del almidón. Por la mañana he puesto la leche a calentar en una cazuela y justo antes de hervir, he añadido la avena ya escurrida y la he dejado a fuego lento durante 15 minutos.

Después la he servido en un cuenco y he añadido el resto de los ingredientes en el orden en que os los he puesto más arriba.

Las frutas del bosque le han dado un toque fresco y delicioso, pero también me encanta con plátanos y dátiles, (para la próxima). Este plato tiene muchas calorías y es muy nutritivo, sin embargo todos sus ingredientes son saludables, no contiene grasas y el cuerpo lo digiere sin problemas.

¿Dulce? Así, si!  porridge3 (1)¿Alguna recomendación para futuros caprichos?

Compártelo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *